"LA MAGIA DE FRIDA"


Por Sandra Abril y Claudia Darriba


Se abre el telón y el espectador es transportado casi de inmediato al mundo de Frida Kahlo. Lo onírico e irracional, la fantasía y el color, inundan todos los elementos que conforman la puesta en escena. El realismo mágico de Frida en su estado más puro. Cuando llega el momento de la danza, la maravillosa y pulcra técnica clásica deslumbra en el escenario junto a movimientos más contemporáneos e innovadores. Todos somos invitados a sentir la magia de Frida.

Broken Wings​ ( Alas rotas), de la coreógrafa belga-colombiana Annabelle López Ochoa surge de un proyecto creado por Tamara Rojo ( ​She said​ ), actual directora y primera bailarina del English National Ballet, para la normalización e impulsión de la mujer en la escena coreográfica. Un ballet sobre una de las mujeres más representativas del feminismo, coreografiado y protagonizado también por mujeres, se presenta como una innovadora propuesta para reivindicar el papel femenino en diferentes ámbitos de la vida.


Este proyecto basado en la vida y obra de la pintora mexicana Frida Kahlo, muestra y une sus traumas personales y psicológicos con el constante dolor físico que sufrió su cuerpo a lo largo de toda su vida, creando y describiendo a la perfección a este icono feminista del mexicanismo revolucionario del siglo XX.


A lo largo de esta obra encontramos diferentes ideas que se introducen en el argumento principal para describir conceptos históricos o biográficos del entorno y vida de Kahlo. Todas ellas presentadas de forma original y armónica.

La primera idea a resaltar es la muerte, siempre presente en la obra. Se nos muestra la lucha constante por la supervivencia de la pintora a lo largo de toda su vida y como estuvo al borde de la muerte en numerosas ocasiones. Esta es representada por unos personajes vestidos de esqueletos que interactúan con la protagonista, en ocasiones de forma incluso divertida. La segunda es el sufrimiento, que aparece mostrado en distintos momentos de la obra. Por ejemplo la pieza de la cama, donde una escenografía minimalista y funcional nos transporta a los días de sufrimiento y desesperación que vivió la artista a causa de la dura poleo. De igual forma, un hilo rojo representa su infertilidad y el sufrimiento que esto causó a Frida. Gracias a la actuación de los intérpretes, los espectadores podemos sentir en nuestra propia carne todo el dolor y desesperación que la artista vivió en numerosos momentos de sus vida.


Algo de importante mención, es la idea del arte como medio liberador. Frida puede expresar a través de él sus ideas libremente y constituye para ella un refugio ante las adversidades que le presenta la vida. Gracias a la pintura, la artista podrá sentirse libre como una mariposa, pues es precisamente este personaje el que representa la liberación tras la muerte, reflejado en la última escena .


No obstante, a largo de la obra el imaginario creativo de Frida se va oscureciendo y muriendo con ella, tal y como nos muestra el apuñalamiento a uno de los personajes que representan su arte, el ciervo. Todo el colorido y recargamiento del vestuario nos han hecho viajar por el mundo imaginario y creativo de la artista haciéndonos entender y sentir la grandeza de toda su obra.

Destacable y originales son también los personajes que representan las diferentes “caras” de Frida, conocidos como ​los hombres de Frida​, vestidos con faldas tradicionales mexicanas. Nos dan a conocer la pasión de la pintora por su pueblo y su afición por los tocados llamativos y cargados con plumas, hojas, flores y lazos. Estos personajes constituyen una auténtica reivindicación feminista, hombres vestidos con algunos de los símbolos propios del feminismo de la pintora, como son el entrecejo y los tocados.


Algo que no pasa desapercibido en escena, es la relación que se muestra de nuestra querida Frida con el amor de su vida, el pintor y muralista Diego Rivera. Un tormentoso pero intenso amorío se presenta ante nuestro ojos entre danza y pantomima, como si se tratase de una auténtica telenovela.


En conclusión, podemos hablar de un espectáculo que alcanza casi la perfección, exceptuando algún momento en el que el ritmo se mantiene bastante lineal. Elementos propios del folclore popular y tradicional mexicano , como es la canción “La Llorona” interpretada por Chavela Vargas, se entremezcla con elementos más abstractos y surrealistas. Todos los elementos que integran la puesta en escena se encuentran enlazados con total armonía introduciéndonos en un maravilloso viaje por la vida y obra de Frida Kahlo. Lo real e irreal, lo clásico y lo contemporáneo, lo tradicional y los abstracto, coexisten en escena haciéndonos sentir de forma viva e intensa cada una de las emociones por las que pasó la artista en cada uno de los momentos de su vida.


Un espectáculo más que recomendado para todos los públicos que nos muestra la capacidad de superación de una de las figuras más representativas del feminismo, a través de una propuesta reivindicativa y original protagonizada por la impecable y admirable española Tamara Rojo.

Comentarios

Entradas populares